Las cosas como las planeamos no siempre resultan como lo pensamos. Ciertas ocasiones nos ilusionamos con el como será, como lo sentimos o imaginamos lo que nuestra cabeza lo quiere, no sabemos a ciencia cierta.
cuando nos proponemos algo, que no nos deja dormir en paz, debemos de realizarlo no importa como, sentimos una necesidad intensa que debemos lograr el cometido, como si algo por dentro nos poseyera, el trabajo arduo para lograrlo es intenso, una sensación de necesidad no llena la mente de ideas las cuales descabelladas o no, las pensamos como opciones, y no recapitulamos si son factibles o no, como sea el asunto es, que no importa como debemos actuar, y rapido, como si no hubiera mañana. Los impulsos nos indican que estamos cerca de el objetivo, nuestro pulso se altera y acelera...
...el resultado, puede satisfacernos, al menos por un momento, después, no se sabe, al obtener el objeto deseado se llega al la culminación del echo, lo cual nos deja con la incertidumbre o mejor dicho, con la duda de qué sucederá después.
¿Acaso nos hicimos una idea falsa? Nos ilusionamos con algo que no vimos mas allá de lo que en realidad era.
¿Vale la pena dejarnos llevar por esos impulsos?...